TARTESSOS OFICIALISTA

 

                                                     

TARTESSOS

ícono del sol

CONTRIBUCIÓN A LA HISTORIA MÁS ANTIGUA DE OCCIDENTE

 

  Adolf Schulten

 

 

 

CAPÍTULO 1
LAS REFERENCIAS MÁS ANTIGUAS.-


El nombre de la ciudad que constituye el objeto de estas investigaciones está envuelto en un encanto peculiar, Tarschisch
(תךשיש) la llamaban los fenicios; Tartessos, Тαρτησσός, los griegos. Es la más antigua ciudad comercial y el primer centro cultural de Occidente, emporio hespérico comparable a aquellos focos antiquísimos de la cultura oriental: Babilonia y Nínive, Menfis y Tebas, Knossos y Faistos.


En el milenio segundo antes de J.C., cuando el resto de las tierras occidentales era aún habitado por pueblos bárbaros, cuyas hordas salvajes se empujaban continuamente unas a otras, florecía ya a orillas del Guadalquivir, del río Tartessos, un Estado rico y bien organizado. Y mientras la oscuridad más profunda se cierne sobre aquellas fluctuaciones nomádicas, Tarschisch, en cambio, recibe de Oriente la clara luz de una antiquísima tradición histórica.

Según datos ciertos del Antiguo Testamento, era Tarschisch ya en la época del rey Salomón (1000 a. de J. e.) un riquísimo emporio y el objeto de las navegaciones fenicias.

No cabe duda de que la Tarschisch bíblica y la Tartessos griega son una y la misma ciudad1. Polibio, en efecto, indica Тάρσις, esto es, Tarschisch, como forma púnica del nombre de Tartessos. La expresión Μαστία Тάρσηιος, es decir, «Mastia en el reino de Tartessos», figura en el segundo tratado romano-cartaginés del año 348 a. de J. e. (PoI. 3, 24, 2); el nombre está escrito, naturalmente, en su forma púnica. Los mercenarios naturales de Tarsis y su comarca llámanse Θερίται en la inscripción de Aníbal (PoI. 3, 33, 9), es decir, igualmente en un texto de origen púnico (2). La forma Tarsis está además abonada por los traductores del Antiguo Testamento, que traducen Tarschisch por Tarsis, y por el hecho de habérsela confundido con Tarsos en Cilicia (v. cap. VII). Es curioso y extraño encontrar Tarsis empleado como nombre de persona en un epigrama funerario latino de época posterior (CIL, V, 61, 34; Bücheler, Carmina epígr. 1.309):

Lesbia quam tulerat, pulcherrima Tarsis (indicio sit amor totuis Hesperioe),
quam ereptam terris pia numina subtraxerant, hanc sibi sola domun corporis constituit.
[La bellísima Tarsis, a quien sostuvo la tierra Lesbia, (como lo demuestra el amor de toda la Hisperia)
y a quien arrebataron del mundo las piadosas divinidades, se construyó para sí sola esta mansión del cuerpo!.

El nombre indígena de la ciudad era, al parecer, Tartis, como su río. Pero los semitas lo convirtieron en Tarschisch; los focenses, o sus predecesores los cretenses, en Tartessos. El cambio de dental en silbante o viceversa ocurre en las palabras que se corresponden fonéticamente dentro del grupo de los idiomas semíticos (el hebreo dice Aschur y el arameo Athur; el hebreo dice Baschan y el arameo Batan; el hebreo dice sür -roca- y el arameo tür); pero también se verifica cuando un idioma semítico toma una palabra de una lengua extranjera. Así, por ejemplo, el griego Στράτων ( torre de S.), se convierte en hebreo en Scharschon. Esta transformación de la t de Tart en la sch semítica se explicaría perfectamente suponiendo que la dental era algo las referencias más antiguas ceceante; y esto precisamente sucedía en la lengua ibérica3, en la cual tart se pronunciaba tarz (como la th inglesa de thing). Polibio reproduce la terminación isch por -is, lo cual nos permite suponer que la forma terminal indígena era -is, pues el nombre del río en el cual estuvo Tarsis era Tertis, y el sufijo -is es un sufijo ibérico muy frecuente en Turdetania (Hispalis, Betis, Astigis, etc.)

El nombre indígena de la ciudad se ha conservado también en el de su río que en griego se llamaba Тαρτ-ησσός, y en la tradición indígena ΠερΚ-ης (Estéf, Biz., v. BaITIS) o Tertis (Livio, 28, 22; certis es evidentemente una errata de tertis); debía sonar, pues, Tartis o Tertis4. El nombre de Bætis, que los romanos usaban corrientemente -y que da origen al nombre de Bæturia5 aplicado a la comarca vecina, tiene gran afinidad con Bætulo, en Cataluña, y Bæterrae, en la Provenza, y acaso también en los Betasios de Bélgica; no es nombre turdetano, sino probablemente ligur, ya que los ligures habitaron en el Bætis inferior, como también en aquellas otras regiones. En tal caso, quizás haya sido Bætis el nombre más antiguo, pretartesio, y Tartessos el nombre más moderno, introducidos por los tartesios. Después de la destrucción de la ciudad volvería a emplearse el nombre primitivo.

La referencia contemporánea más antigua sobre
Tarsch-isch6 es de 730 a. de J.C. Se encuentra en el profeta lsaías. Leemos en Isaías, 2, 16: «porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo y sobre todo ensalzado; y será abatido , y sobre todos los cedros del Líbano altos y sublimes, y sobre los alcornoques de Basan..., y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas cosas preciadas».

De la época anterior al destierro (586 a .de J. C.) procede también la referencia de 1º de los Reyes, 22, 49: «Había Josaphat hecho navíos de Tarsis, los cuales habían de ir a Ophir por oro». De la misma época es probablemente la referencia de 1º de los Reyes, 10, 22: «porque el rey (Salomón ) tenía naves de Tarsis en el mar con las naves de Hiram; una vez cada tres años venían las naves de Tarsis y traían oro, plata, marfil, simios y pavos». Lo mismo puede decirse de la referencia de Salmos, 72, 10 (hacia 650 a. de J. C) «los reyes de Tarsis y de las islas traerán presentes; los reyes de Saba y de Seba ofrecerán dones».

Estos antiquísimos textos nos hablan de las «naves de Tarsis», esto es, las naves que navegaban a Tarsis
7, naves grandes y capaces de hacer largos viajes, por lo cual este nombre era empleado para designar cierto tipo de barco grande (como, por ejemplo, decimos un «transatlántico»). Ello se infiere principalmente del texto de 1º de los Reyes, 22, 49, en donde los barcos que iban a Ofir son llamados también naves de Tarsis. Por su gran tamaño, las naves de Tarsis son, como los cedros del Líbano, símbolos del orgullo; así usa el término Isaías en 2, 16 (y también Salmos, 48, 8: «con viento solano quiebras Tú las naves de Tarsis»). Las naves fueron construidas y tripuladas por los tirios, bajo el rey Hiram; las naves de Tarsis que pertenecían a Salomón fueron, sin duda, construidas para este rey, y  -puesto que los judíos no eran navegantes- tripuladas también por los tirios.

El gran tamaño de las naves demuestra que Tarschisch se hallaba en remota región. Confírmalo 1º de los Reyes, 10,22, al decir que las «naves de Tarsis», pertenecientes a Hiram y a Salomón, volvían a los tres años cargadas de oro, plata, marfil, simios y pavos. Estas mercancías demuestran que Tarschisch se hallaba en el camino del África Occidental, pues el marfil y los simios son productos africanos que venían, según todas las apariencias, de las costas occidentales de África, como el oro venía de la «Costa de oro», de Ufas (hoy Ife8 ). El texto de Salmos, 72, 10, demuestra que Tarschisch estaba en la dependencia de Tiro y le pagaba tributo; también que estaba situada «en las islas», en el Mediterráneo o más allá todavía.

Con estas referencias, que son las más auténticas, concuerdan bien los datos que leemos en los libros posteriores al destierro. Estos libros, aunque más recientes, están inspirados evidentemente en fuentes antiquísimas.

Isaías 66, 19 (hacia 475 a. de J. C.)
9, dice: «Y pondré entre ellos señal Y enviaré de los escapados de ellos a las gentes, a Tarsis, a Put y Lud, que disparan arco; a Túbal y a Javan, a las islas apartadas que no oyeron de mí». El mismo Isaías, 60, 9, dice: «Porque a mí esperarán las islas, Y las naves de Tarsis salen para traer tus hijos de lejos con su plata Y su oro». Y el Génesis, la, 4 (hacia 475 a. de J.c., dice: «Y los hijos de Javan: Elisa (Cartago) y Tarsis y Kirrin y Rosanim (Chipre y Rodos)». En estos pasajes es Tarsis nombrada junto a las «islas apartadas», ya «Javan», es decir, los jonios, los griegos, Y también junto a Elisa (Carthago), lo cual indica que se trata de una comarca occidental. Hay un pasaje de Jonás (hacia el siglo V) que demuestra que Tarsis estaba en el remoto Occidente, en el confín del mundo conocido. Dice así este pasaje (Jonás, 1, 3): «Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis y descendió a Joppe; y halló un navío que se partía para Tarsis, Y pagando su pasaje entró en él para irse con ellos a Tarsis de delante de Jehová». Otros pasajes de la Biblia hablan de los tesoros de Tarsis y de su comercio con Tiro. Así Ezequiel, 27, 12 (hacia 580 a. de J. C) «Tarsis, tu mercadera (la mercadera de Tiro), a causa de la multitud de todas riquezas en plata, hierro, estaño y plomo, dio en tus ferias».

Ezequiel, 38, 12: «Seba y Dedan, y los mercaderes de Tarsis, y todos sus... te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar presa, para quitar plata Y oro?...».
Jeremías, 10, 9 (Hacia el siglo V a. de J. C) «Traerán plata extendida de Tarsis y oro de Uphas.»

Si, pues, Tarschisch se hallaba en el Occidente remoto, en el camino del África occidental, tenía que estar situada en la comarca del estrecho de Gibraltar. Y, en efecto, puede demostrarse que así era. Los metales, sobre todo la plata, de que habla jeremías, lO, 9, Y el estaño, aluden a España, cuya riqueza en metales es antiquísima. España proporcionaba al mundo antiguo la plata y le vendía el estaño. En 1º de Reyes, lO, 21 leemos: «Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro... no de plata; ésta en tiempo de Salomón no era de estima». Y en el versículo 27: «Y puso el rey en Jerusalem plata como piedras». Todo lo cual indica que hubo por entonces en Jerusalem grandes entradas de metal argentino.

El estaño, empero, constituye una prueba decisiva. Los tartesios traían el estaño de la Bretaña y de las Islas Británicas, para vender lo a los mercaderes de Oriente (v. cap. IV y VIII). Sabemos por referencias directas que los tirios iban a tartessos para recoger plata¹º. Cuéntase que habían comprado tanta plata, que tuvieron que sustituir las anclas de plomo por otras de plata. Este metal debía de ser sumamente barato, como lo demuestran los remaches de plata en los puñales hispanos de cobre¹¹. En Andalucía había también oro (Hecateo, fr. 5; Estrabón, 142, 146, 148), plomo (Hecateo, fr. 10; Estrabón, 148), hierro (Estrabón 146). También aluden a España las piedras preciosas que tomaban su nombre de Tarschisch y que se citan en Éxodo 28, 20 Y 39, 13. En efecto, se trata sin duda de la crisólita (Los LXX traducen Χρυσόλιθος), que se daba principalmente en España¹²

Así, la identidad de Tarschisch y Tartessos, demostrada ya por la coincidencia lingüística, resulta también confirmada por los hechos.
Hay otra referencia de Tartessos que es casi contemporánea de las más antiguas citas bíblicas. Es un texto asirio, un texto cuneiforme
13 recientemente publicado
14, en el cual Asarhaddon (680-668 a. de J. c.) se glorifica en estos términos: «Los reyes del centro del mar, todos, desde la tierra Jadnan (Chipre), la tierra Jaman (Javan), hasta la tierra Tarsis15, se han inclinado a mis plantas». Lo mismo que en la Biblia, aparece aquí Tarsis junto a Chipre y a Javan como ciudad del Occidente.

El conocimiento de los asirios tenían de Tarschisch no era debido, naturalmente, a viajes ni a conquistas hechos por ellos. Lo debían exclusivamente a los fenicios, que navegaban a Tarsis y vendían a los asirios la plata y el estaño. Pero como los asirios vencieron a Tiro, pudieron en cierto modo envanecerse de dominar sobre todas esas tierras, hasta Tarsis (véase el capítulo III). Más adelante hablaremos de otro texto asirio, más antiguo todavía, que quizás se refiera también a Tarschisch.

Las citas bíblicas nos autorizan a pensar que antes del año 1000 a. de J. C. los tirios ya habían navegado a Tarschisch. Efectivamente, aunque la relación de las «naves de Tarsis del rey Salomón» se encuentra en una adición posterior (1° de los Reyes, 10, 22), es seguro que procede de fuentes anteriores al destierro, porque el pasaje de 1° de los Reyes, 22, 49 contiene una referencia auténtica, que está en los anales del rey Josaphat (876-851), y demuestra que Tarschisch existía ya en 900, y, evidentemente, en esta fecha llevaba ya largos años de existencia
16.

Mas el comercio con Tiro, y por lo tanto la ciudad de Tarschisch, misma se remonta a fecha todavía más antigua. Los tirios fundaron Gades, según parece, hacia el año 1100, para servir de intermediaria en su comercio con Tartessos. Esta fecha, que recientemente ha sido puesta en duda
17, merece, sin embargo, toda nuestra confianza, pues procede de fuentes indígenas18; además, los fenicios navegaban ya por el Mediterráneo desde el año 150019.

Hay además un hecho que confirma la remota fecha de la fundación de Gades y ratifica la gran antigüedad de Tartessos. Según todas las apariencias, hubo un pueblo oriental que, antes que los fenicios, navegó por las costas de España; éste fue el pueblo cretense, el pueblo de Minos, la más antigua potencia marítima del Mediterráneo. Los griegos no conservaban de Creta más que un recuerdo fabuloso20, pero los monumentos cretenses y egipcios descubiertos recientemente dan testimonio de aquella antiquísima nación21. Hasta en Córcega se encuentran toponímicos cretenses22. En Cerdeña se han encontrado barras de cobre cretenses23. En las Baleares se han descubierto vasos egeos («jarrones de pico») y cabezas de toro parecidas a las de Creta. En las costas españolas del Sudeste han sido hallados adornos orientales de marfil, turquesa, de amatista.

El alfabeto ibérico parece contener
ocho signos gráficos cretenses24. Puede argüirse contra todo esto que aún no se han encontrado en España productos manufacturados de indudable procedencia cretense como vasos de Kamarés. Pero hay que tener en cuenta que en el Sur de España se han hecho todavía pocas excavaciones y, sobre todo, que Tartessos, término de los viejos orientales, no ha sido aún descubierta. Según los monumentos egipcios, los keftiu, esto es, los cretenses, poseían grandes cantidades de plata25. Pudiera ser que esta plata procediese de España.

En Falmouth de Cornualles se ha encontrado una barra de estaño26 con la forma característica de las barras de cobre cretenses, esto es, la doble cola de golondrina27. Este hecho podría ser indicio de un comercio entre Creta y Tartessos, pues los tartesios traficaban con los oestrymnios (v. cap. VIII), que navegaban a Inglaterra28. Es posible que los άστράγαλα, las barras en forma de vértebra, que cita Timeo (Diodoro, 5, 22) al hablar del estaño de Cornualles, sean las mismas que han aparecido en Inglaterra; en efecto, el astragalón, con su doble incisión, se parece algo a las barras cretenses.

Hay que advertir igualmente que en las habitaciones lacustres de Suiza se han encontrado pesas que parecen corresponder a las pesas cretenses29.

Una prueba más de que los cretenses navegaban a España puede encontrarse en el nombre mismo de Tartessos. La terminación en («essos» es pregriega primitiva del Asia Menor y principalmente del Asia Menor meridional. Se halla muy extendida por la región de Caria y de Creta3O. Quizá el nombre de Tartessos no proceda, pues, de los focenses, sino de los cretenses o carios31. Los nombres terminados en «essos» se extendieron por el Occidente, como lo demuestra su aparición en Sicilia (Herbessos, Telmessos). Si el nombre de Tartessos es cretense entonces había que ver si el «Tarschisch» fenicio no sería una derivación de «Tartessos» más bien que del nombre indígena.

Parece, pues, que hacia 1500 a. de J. C. ya era Tarschisch el objetivo de los navegantes orientales. Pero los tartesios mismos se atribuían una antigüedad mucho mayor. Dice Estrabón, pág. 139, que se ufanaban de poseer «anales, poemas y leyes de forma métrica, de seis mil años de antigüedad»32 . La noticia procede de fuente indígena y fue sin duda anotada por Posidonio o Asclepíades durante su estancia en Turdetania33.

Según este dato, Tartessos debía existir ya en el año 6000 antes de J. C. Sin duda, hay algo de exageración en esto
34. Pero bien podemos llegar a la conclusión de que la ciudad era muy antigua.

En favor de esta conclusión hay además el hecho siguiente: hacia 2500 a. de J. C. era Andalucía el asiento de una antiquísima civilización que irradiaba su influencia por el Norte y por el Este. Es esta cultura la más antigua, no sólo de la Península Ibérica, sino de todo el Occidente. Sin duda, sería temerario unir, sin más ni más, el nombre de Tartessos a esta cultura, que florecía mil años antes de los viajes fenicios. Pero el hecho demuestra que en esta comarca hubo en la más remota antigüedad una civilización, y cabe suponer que los tartesios, edificando sobre aquella más antigua base, aprendieran muchos de sus antecesores.

 

NOTAS


1
El primero que conoció la identidad de tarschisch y tartessos fue el erudito jesuita pineda, en de rebus salomonios, 4, 14. siguióle Bochart en su Topographia sacra (1674), para prior: Phaleg, capitulo VII: Tarsis. El libro de Bochart era fundamentalmente en las cuestiones de tipografía bíblica.

 

2  La vacilación en la vocal -por ejemplo, Τάρσις θ Θερϊταιάse da también en el nombre del río homónimo, en Tartessos, que a veces aparece escrito forma Tertis. En fuentes posteriores griegas y romanas encuéntrase el nombre de la ciudad escrito con u: Turta, en Catón; Τουρδητανοί , en Polibio, 34, 9; Τουρτυτανοί, en Artemidoro (véase mi libro Numantia, 1, 34). En relación con estos nombres se halla el de Turtu-melis, que lleva uno de los jinetes de la Turma SaIluitana (Gatti, BuIl. deIIa Comis., Arch. Mun. di Roma, 1909, 47). Son frecuentes los cambios de vocal ante r (Karduchos, Kordyene, Kurdos; ursus, άρκτος; ΘερσίτηЅ, θάρσοςápKToS).

3 En ibérico el mismo nombre se escribe unas veces con t, otras con th: thitaqs y t(i)taqs (Mon. Ung. Iber., pág. XLVIII; Schuchardt, Iber. Deklination, 28); Consabura y Condabura (Mon. Ung. Iber., 230), la actual Oropesa y la antigua Orospeda; los romanos oían Arse (Monedas de Sagunto; Mon. Ung. Iber. n° 40) como Ardea (Livio 21, 7, 2). Lo mismo sucede en céltico, donde la el es reproducida por th, 8, ds, s. (Holder, AltkeIt. Sprachschatz. letra D).

 

4 Así Movers, PMnizier, 2, 2, pág. 612.

 

5 Quizás pertenezcan a este grupo también Baes-ippo, Bess-ilus (ciudad y río al sur de Gades) y Baes-ucci, pues la forma antigua de Baet-errae era Bes-ara, y en ibérico es frecuente el cambio de t y s.

 

6 Los textos acerca de Tarschisch se encuentran en Gesenius: Thesaurus Vet Testamenti (1843), pág. 1315. Véase también Riehm, Handwarterbuch des bibI. Altertums (1884), 2, 1613; Guthe, BibeIwarterbuch (1913), 667. Las traducciones de los textos bíblicos que se citan siguen casi al pie de la letra la española de Cipriano de Valera.


7 Igualmente los egipcios llamaban a los barcos que iban a Creta «naves de Keftius» (Bossert, Altkreta (1921), pag.46)

 

8 V. Dahse, fin zweites Goldland Salomos, lffologie, 1911. El país de Ufas (jeremías, 10, 9: «plata de Tarsis y oro de Ufas») es el que hoy se llama «Ife» en la desembocadura del Biger. (Y. Frobenius, Das unbe kannte Afrika, pág. 139).

9 Los versículos 56-66 de Isaias son posteriores al destierros


10 Diodoro, 5, 35, 4; De mirab. auscult., 135

 

11Schuchardt, Berl. Sitz. Ber., 1913, 745.


12 Plin., 37, 127; Handwarterbuch, en la palabra «Edelsteine».


13 Debo al profesor Hommel el conocimiento de esta importante cita.

 

14 Messerschmidt, Keilschrifttexte aus Assur hist. Inhaltes (1911), Nr. 75

 

15 El editor leyó «Un-si-si»; pero Meissner y Unger vieron que debe leerse más bien «Tar-si-si». (D. Litt. Zeit., 1917, 410).


16 El profesor Sallin ha tenido la amabilidad de explicarme la cronología de los testimonios bíblicos.


17 Beloch: Griech. Geschichte, 1, 2, 251.

 

18 Tanto el sincronismo de Gades con Velleio 1, 2, 4, como la referencia de Timeo, que dice que Utica fue fundada, según datos fenicios, 287 años antes que Cartago (De mir.ause; 134), procedentes de fuentes indígenas. La cuenta daría, pues, el siguiente resultado: La fundación de Cartago es del año 814 (38 antes de la la olimpiada, dice Timeo en Dionisio Hal.; 1, 74), Y las excavaciones ha confirmado esta fecha. Si a 814 añadimos, pues. 287, tendremos 1101 a. de j. C. De igual modo Plinio -basándose en Timeo- saca la cuenta (N.H. 16, 216) Y halla 1178 años antes del año en que escribe. Velleio saca también la cuenta y halla que la fundación de Gades debió tener lugar en la época de la invasión dórica, esto es, hacia 1100. Mela, 3, 6, 46, Y Estrabón, 48, la sitúan poco después de la caída de Troya. Véase Meltzer, Geseh. Hist. anc. de J'Afrique du Nord(1913), 360 y ss.

 

19 Ed. Meyer: Geseh. der AIt., 1, 234.

 

20 Sobre Minos, véase Preller-Robert: Griech. Myth., '2, 1, 346.


21 Sobre la thalassocracia (dominio del mar) cretense véase Herodoto, 1, 171; 3, 122; Tucídides, 1, 4; Éforo en Escimno, 543; Aristót., Poi., 2, lO, 2; Ed. Meyer, Geseh. d. Alt., 1, 2, 702; A. Mosso, Le origini deJla eivilta mediterránea (1910), 205. Sobre las piedras para sellos de Creta hay representados barcos de vela con tres palos (jb. 207).

 

22 Fick, Vorgrieeh. Ortsnamen, 25. Sobre ciudades «minoicas» en Sicilia, véase Rhein. Mus., 1910, 206.

 

23 Evans, Seripta Minoa, 96. La leyenda de que Dédalo construyó los Nuraghes sardos (De mir, ausc., 100) refleja, sin duda, la existencia de antiquísimas relaciones entre Creta y Cerdeña.

 

24 Evans, Scripta Minoa, 98. También el culto ibérico de los toros alude a Creta (véase Numantia, 1, 28).


25 Bossert, Altkreta, pág. 47.


26 La reproducción, en Bent, The ruined cities of Mashona-Land (1902), 219; debo el dato a León Frobenius.


27 Reproducciones: Fimmen, Kret. myken. Kultur (1921), 122-123; Forrer, Urgesch. des Europaers, 361; Rev. int. d'archéol, núm. 9.


28 Sobre este punto me escribe Hub. Schmidt: «Barras de estaño en la forma de las barras de cobre cretenses atestiguarían, seguramente, relaciones entre Cornualles y Creta»


29 Forrer, jahrbuch für othr. Gesch. und. Alt., 1906. Una pesa de 618 g. es 1/60 (la mina) de una barra de cobre cretense de 37 Kg. (el talento).

 

30 Fick, Vorgriesch. Ortsnam, 152. En la misma Creta se encuentran Poikilassos (G. G. M. 1, 509), Gylisos (Plin. 4, 59), Amnisos (Pape, s. v.), Tylissos.

 

31 Lo mismo dice Movers, Phonizier, 2, 2, 612, nota 64: «La pronunciación griega de Tartessos viene probablemente de navegantes carios.» No conozco ningún ejemplo de nombres en «essos» que se hayan formado en época histórica. Sin duda, Odessos, en el Ponto, fue fundada por los milesios; pero el nombre es seguramente prehelénico, pues en esta misma región se encuentran nombres pre­helénicos terminados en «essos..: Salmydessos, Kardessos, Agessos, Harpessos, Kabessos, Orgessos, Ordessos. V. Pape, Worterbuch der griech. Eigennamen.

 

32 ...σοφωτατοι δέ έξεταζονται τών 'Ιβήρων  Οΰτοι καί γραμματική Χρώνται καί τής παλαιάς μνήυης έχουσι συγγράμματα καί ποιήματα καί νόμους έμμέτρους έξαςΧιλίων, ώς Φασί καί οί άλλοι δ'' Ιβηρες Χρώνται γραμματική ού μιά[δ']ίδέαI [... pasan por ser los más doctos de entre todos los iberos y saben de letras y tienen anales escritos, poemas y leyes en forma métrica de tiempos antiguos, según dicen, de seis mil años de antigüedad. Mas los demás iberos usan también letras, que no son todas del mismo género...]. Los manuscritos dan έτών; έπών,  es una conjetura desatinada. Véase sobre esto más adelante, cap. VIII.

 

33 La fuente principal de que se vale Estrabón para esta parte es, sin duda, Posidonio, con quien la noticia conviene perfectamente; aparte de éste, podría pensarse también en el gramático Asclepíades de Mirlea, que enseñó en Turde­tania y escribió una periégesis (descripción de un viaje) de esta comarca, que Estrabón utilizó. (Estrab., 166, (57).

 

34 Los indios también atribuían a sus Estados una antigüedad de 6.000 años (Arriano, Ind., 9). Los egipcios a su pintura. (Plin., 35. 15).

 

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