2. El Reino de Tartessos en su contexto
histórico

Rey
tartéssico.
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Cabe señalar que Tartessos
era un emporio marino situado en la costa, al pie de la desembocadura
del río del mismo nombre que se identifica con el río que posteriormente
los romanos llamaron Betis. Tartessos fue un Imperio monárquico con
centro en la ciudad de su nombre y que se extendía en el período de
máximo esplendor a toda la zona del sur y sureste peninsular. Las
primeras citas en el tiempo sobre Tartessos se dan en la Biblia,
refiriendo que el rey Salomón (961-928 a.C.) comerciaba con este
reinado. La desaparición de Tartessos sobre el año 500 a.C. se suele
atribuir a los cartagineses La economía de Tartessos giraba por una
parte entorno a la explotación minero-metalúrgica concentrada sobre todo
en Onoba (Huelva) y su área de influencia, y por otro lado entorno a los
recursos agropecuarios con foco más intenso y tradicional en la
prestigiosa capital del reino :Tartessos (Bajo Guadalquivir). |
Ambos focos mercadean con la
colonia fenicia de Gadir (Cádiz) asentada en una isla y que actúa como cuello de
botella y monopolio obligado para todo el comercio con el Mediterráneo Oriental
del reino tartéssico aunque Tartessos tenía soberanía propia , vehiculaba su
comercio hacia el Mediterráneo de manera exclusiva a través de comerciantes
fenicios, excepto durante un breve periodo hacia el final de su existencia en
que mantuvo contactos con comerciantes griegos. La pesca y marisqueo de moluscos
eran otros pilares de su economía. La obtención de sal era también pieza
fundamental de la riqueza tartéssica, exportándose los salazones hasta la misma
Atenas en el siglo V a.C.. Viajeros atrevidos, los redondos barcos tartesios
llegaron llevando calderos de bronce y escudos a Galicia (Ofiussa) , las islas
Británicas (Islas Casitérides) y después a la Armórica y Estrinminia (Bretaña y
noroeste de Francia). A cambio recibían plomo y estaño sobre todo, por ser éste
imprescindible para hacer el bronce. Parece que este intercambio era favorecido
por un pueblo asociado y al parecer subordinado localmente a los tartesios,
llamados ligures también marineros y comerciantes como ellos. Los ligures
estaban asentados además de en Tartésside en diversos puntos del Atlántico Norte
como los que hemos citado anteriormente y además en la desembocadura del Ródano
en Francia. Este pueblo da nombre de lago ligustino o lago ligur situado junto a
la capital tartéssica . Los tartesios conectaron marítimamente también con
África en busca de oro y marfil.
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La otra joya de Iberia,
Gadir (Cádiz) colonia fenicia acabaría transformándose en la gran rival
de Tartessos. Gadir terminó por ahogar a Tartessos, colapsando primero
su comercio ( pues quería extender a toda costa sus centros de salazón y
dominar el mercado de la púrpura que se obtiene de los moluscos
conocidos como cañadillas), y luego imponiéndose con las armas junto a
sus aliados los cartagineses también en origen fenicios y de lengua
fenicia .Después de la definitiva caída y destrucción total de
Tartessos, en el 500 a.C., los cartagineses imponen a la población su
dominio y su lengua. Gadir pasa a ocupar la capitalidad del antiguo
reino de Tartessos, aumentando aún más su esplendor y de paso eclipsando
a su victima para el futuro de la historia que nos ha llegado transcrita
por los romanos que llegaron siglos después a estas tierras. Es por ello
que los Romanos confunden Tartessos y Gadir . |
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Ruta
del estaño.
Mapa de los viajes costeros tartéssicos
descritos en la Ora
Marítima
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Tartessos o Tarsis , que parece su
nombre primitivo, representa un enigma que las investigaciones arqueológicas e
históricas han ido cubriendo de veracidad a pinceladas. La atención sobre
Tartessos se despierta desde que el historiador alemán Adolf Schulten iniciase
la búsqueda de la mítica ciudad a la que los griegos veneraban como la más
fértil y rica de Europa. Aunque han fracasado hasta hoy todos los intentos de
encontrar los restos de su capital, existe hoy día abundante material
arqueológico de la cultura tartéssica obtenido en lo que fueron otros
asentamientos de menor importancia (El Carambolo, La Joya, Cancho Roano...). El
hallazgo y excavación de Tartessos es, quizás, el mayor reto de la arqueología
andaluza.


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