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EX-MINISTRO MANUEL PIMENTEL APOYA

TEORÍA DE LA ATLÁNTIDA IBÉRICA

 

 

ANTONIO ASTORGA (ABC - 21 Ago 2007)
 

 

 

 

 

 

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Fuente: www.antiquos.com  ANTONIO ASTORGA (ABC - 21 Ago 2007)

Manuel Pimentel: "Si Platón y tantos otros hubieran sostenido que estaba en Francia, Alemania, Italia ya habrían creado el Instituto Nacional de la Atlántida. Y a nosotros aquí nos da vergüenza. Sólo hablan de la Atlántida los poetas y los locos"

 

Cercanías del Congreso. La calle, cerrada, es de Zapatero, que habla en el Parlamento. Un policía nos pregunta a dónde vamos. «A comer con Manuel Pimentel, creador de la editorial Almuzara, ex ministro de Aznar, autor, ingeniero...», tratamos de advertirle. Le mostramos su novela «El librero de la Atlántida», el policía la husmea, y nos abre la barrera. Pimentel, que se define «liberalote», quiere convertir a Córdoba en la «ciudad del libro», y no duda en rascarse el bolsillo.

 

 

-Señor Pimentel, su apellido sigue abriendo puertas.

 

-Le vieron con un libro, y creo que es eso lo que abre puertas.

 

-¿Echa de menos la erótica del poder aquí, a unos pasos del Salón de los Pasos Perdidos?

 

-No, la erótica del poder no la echo de menos. Fui feliz cuando estuve en política, me divertí, conocí gente maravillosa, y lógicamente siempre queda la melancolía de lo bueno, pero no el deseo del retorno.

 

-¿En qué se parece el animal político al animal editorial?

 

-En que eres un domador de leones y un cazador de mariposas. La política conlleva una parte dura, agresiva, de realidad, también la editorial de ventas, pero que forma parte de algo más hermoso y sensible que en política son las ideas y el deseo del bien común, y en el mundo editorial la búsqueda del libro, de la nueva idea o forma.

 

-Tiene usted alma de «escudriñador de quimeras». Explíquese.

 

-La sociedad y el Occidente nos han llevado a veces a dosis de hiperrealismo, que no es muy normal porque hay que estar con los pies en el suelo. Pero hay que combinar el día a día con la mirada a largo plazo, que requiere capacidad de ensueño, y donde hay ensueño hay quimera. Hay que mantener cierto idealismo y cierta utopía.

 

-¿Dónde ha ganado más amigos: en el libro o en la política?

 

-Donde más roce con lo humano hay es en la política. El editor, quiera o no, contacta con autores, escritores, lectores, tiene menos roce de personas y mucho más de ideas. En política a unos caes bien y a otros mal, pero se hacen muchos amigos.

 

-¿Con Almuzara quiere convertir a Córdoba en meca del libro?

 

-Un día me planteé: ya que soy empresario, ¿por qué no de lo que más me gustan, los libros? Y de ahí nace la idea de montar una editorial hace tres años: Almuzara. Comenzamos desde muy abajo, y desde una cosa pequeñita hemos ido creciendo con mucha prudencia, y hoy ya somos una editorial media, con diversidad de temas, y en España e Iberoamérica con una distribución significativa. Tenemos unas líneas más minoritarias y otras más comerciales, y no nos da pudor. Aunamos calidad literaria, fondo, distribución y ventas.

 

-Ahora usted se rasca el bolsillo y junto a otras editoriales lanzan el sello «Books4Pocket»...

 

-Y si los tipos de interés siguen subiendo, venderemos más libros de bolsillo.

 

-¿Se puede ser librero en la Atlántida?

-Hay un poco de chauvinismo español y andaluz, cuando veo que Platón habla de la Atlántida, y las fuentes clásicas la sitúan en la Península Ibérica de forma inequívoca. Si Platón y tantos otros hubieran sostenido que estaba en Francia, Alemania, Italia ya habrían creado el Instituto Nacional de la Atlántida. Y a nosotros aquí nos da vergüenza. Sólo hablan de la Atlántida los poetas y los locos.

 

-Bendita locura: ¿la Atlántida estuvo en Al Andalus?

 

-La Atlántida vuelve a ponerse de moda ahora por lo del cambio climático, que no sabemos a dónde va, hay teorías mayoritarias de calentamiento y minoritarias, a la cuales yo me agarro, de glaciación. Y el caso es que muere y nace el mito de la Atlántida por una catástrofe que probablemente tenga mucho que ver con el último deshielo, que se produce hace 11.500 años cuando Platón sitúa exactamente el fin de la Atlántida. Y nace una afición que persigue que el mito de la Atlántida tiene que estar en el sur de la Península Ibérica.

 

-Como experto ganadero, ¿se avecina calentamiento global?

 

-La palabra calentarse tiene muchas connotaciones en español. ¿A cuál se refiere?

 

-A la política precisamente no.

 

-Bueno, de una parte creo que no, porque el macho ibérico está perdiendo puntos, luego el sentido del calentamiento global del español retrocede.

 

-¿Y en el meollo político?

 

-Ahí yo creo que estamos en una etapa de calentamiento crónico, y no veo variaciones. España es un país pasional y en las Cortes se refleja un poco cómo discutimos: en familia, en los bares se pegan voces, somos vehementes, celtíberos y explicamos nuestras cosas así. Pero no tengo la sensación de crispación tan alta. España, un Fórmula 1 que va muy rápido.

 

-¿Si nos metemos en el motor?

 

-Están las bielas, los pitones, las explosiones, y hay mucho ruido, parece que es un desastre, pero es la señal de vitalidad. Somos gente con sangre globalmente calentada.

 

-¿El macho ibérico tiene una razón para resurgir con los 2.500 euros que promete Zapatero?

 

-Dado que el macho ibérico está decayendo, me temo que no sólo va a hacer falta ese dinerito, sino un gran apoyo extra.

-¿Usted edita por amor al libro?

 

 

-Yo huyo del glamour o de las vanidades literarias, y me meto con mi «Manual del editor» en la sala de máquinas.

-¿Volvería a la política?

 

-No. Terminé mi etapa. Cuando se entra en política todos nos creemos hombres extraordinarios, y que conocemos la sociedad, pero en el fondo cada uno está con la orejera puesta. Yo era pequeño empresario y estaba con mi orejera, pero al llegar al Ministerio te das cuenta de que la sociedad es mucho más compleja, hermosa y rica.

 

 

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