LOS CAMBIOS DE NIVEL DEL MAR Y LA FORMACIÓN DE TERRAZAS

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De forma generalizada se ha advertido que  a los períodos de glaciación corresponden regresiones (descensos) del nivel de las aguas marinas y a las etapas interglaciares otras tantas transgresiones (avances) del mar con respecto  a la línea de costa. Tales cambios parecen ser efecto de la helada y deshielo de ingentes masas de agua, con los consiguientes ascensos y descensos de las cuencas oceánicas. Otros factores que influyen en el proceso son de carácter geomorfológico-tectónico: las pulsaciones de la curva eustática [p1] y fenómenos más o menos generalizados de isostasia y tectónica pueden acrecentar o contrarrestar parcialmente los efectos propios de glaciarismo.

 

 

Según un esquema muy simple, en las épocas glaciares se desprenden, trocean y arrastran grandes cantidades de roca de las márgenes de las cuencas fluviales; posteriormente se depositan en terrazas de gravas y arenas. La actividad interglaciar va cavando y modelando esos depósitos precedentes formando escalones y aterrazamientos cuya atribución geocronológica no siempre es fácil. De cualquier modo, las series de terrazas y de pisos en los depósitos laterales de las cuencas fluviales permiten articular un esquema de sucesión, de abajo arriba, de las etapas de ocupación de las márgenes, por grupos humanos, a lo largo del paleolítico.

 

Un esquema ya tradicional, elaborado por H. Breuil y G. Zbyszewski, estructura los varios pisos de playas y terrazas litorales en las proximidades de  Lisboa según las transgresiones y regresiones del cuaternario. En el villafranquiense medio, la fuerte transgresión Calabriense (Donau y Donau/Günz) pudo remontar en algunos sitios la cota de 190 m, la terraza siciliense (Günz/Mindel) la de 100 a 80 m, la playa milazziense (Günz) la de 65 a 40 m, la playa de época de Mindel y la posterior terraza tirreniense (interglaciar Mindel/Riss, a 30-25 m) fueron ocupadas por las gentes del achelense antiguo y medio. Una fuerte regresión en el Riss y una nueva transgresión en el interglaciar Riss/Würm (la playa grimaldiense se hallaba entonces a 12 m) cierran el modelo de referencia.

 

         Durante los periodos interglaciares como el que ahora vivimos, el nivel del mar oscila. Si bien es cierto que no llega a cotas tan extremas como las mencionadas para los periodos glaciales, sorprende saber que la cálida tranquilidad no es tal y que las oscilaciones son numerosas y, a veces, muy pronunciadas, evidentemente relacionadas con alteraciones de tipo climático.

 

(Antón Uriarte. Historia del Clima de la Tierra. Base de datos de Climatología y Geología.)

Nivel del mar durante los últimos 140 ka (miles de años) según las terrazas de coral de Huon (Nueva Guinea). Se señalan tres fases de descenso fuerte hacia el 115 ka, 85 ka y 30 ka aproximadamente. La anchura de la línea de variación indica la incertidumbre en el análisis. El descenso del nivel del mar provocó la emersión de vastas extensiones de plataformas marinas.

 

En otros frentes marinos cambia la intensidad del fenómeno. La transgresión Calabriense sitúa el nivel del Mediterráneo en Provenza a unos 120 m sobre el actual y la del interglaciar Günz/Mindel a 80 m. Según ha apuntado M.H.Alimen, a lo largo del Riss el proceso de regresión marina y otras circunstancias convergentes de variación eustática hicieron franqueable el istmo de Gibraltar, entre Tánger y Tarifa. Un descenso de las aguas de entre 230 y 290 m dejaría prácticamente en seco el paso de África a la Península; con un descenso inferior, “canales” mínimos no impedirían cruzar con facilidad de una a otra orilla.

 

En el litoral atlántico francés, hace unos 120.000 años las aguas del océano habían subido de 5 a 10 m sobre la cota actual, como efecto de una acelerada transgresión, que en los diez mil años anteriores (a comienzos del paso Riss/Würn) había remontado un desnivel de 120 o 130 m, por la rapidísima fusión de las masas de hielo. En el momento álgido de la regresión würmiense (hace unos 17.000 años), el Atlántico francés se situaba en cotas de –120 o –125 m, iniciándose de inmediato su elevación.

 

La transgresión poswürmiense, o sea actual, fue muy rápida entre los 7.000 y 5.000 a.C. (es decir, cuando se desarrollan las culturas del epipaleolítico y de inicios del neolítico peninsular), alcanzándose a mediados del holoceno casi la actual línea de costas. El Atlántico se hallaba a –60 m en el 8.000 a.C., a –33 en el 6.500, a –25/-20 entre los años 6.250 y 5.750, alcanzando la cota de –7 hacia los 5.500, en un rapidísimo proceso de transgresión.

 

En el golfo de Lyón, la velocidad media del ascenso marino fue de 5 a 10 m por milenio como media, a partir del año 8.000, acelerándose progresivamente: a –2 m estaba el Mediterráneo en torno al 5.000 a.C. (Ver espeleotemas freáticos. Figuras 3-4).

 

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