TARTESSOS

 
                                                     

TARTESSOS Y EUROPA

 

  Miguel Romero Esteo

 

 

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13. De los iberos chechenos igual que si majos o que massienos y los avares pues igual que si alvares

Y ahora, y con respecto al substrato de lingüísticas familias en los pre-romanos territorios tartesios, lo dicho, sobre poco más o menos las ahora tierras de Andalucía, pues hay que entrar en el más tenebroso asunto de la caucásica familia lingüística. Los terminológicamente y académicamente ibero-caucásicos en sentido más estricto. Y en cuanto que incluye al grupo de las lenguas avares o everes. Y que de ahí, lo de ibero-caucásicas para todas las demás lenguas de los demás camaradas en el lote de la tal familia. Que, y someramente, se divide en dos grupos geográficos, el de los dagestanos, y el de los chechenos o lingüísticos primos hermanos de los otros, y que ahora con luchas de independencia. Que no les basta la meramente autonomía del seguir subsumidos en la muy vasta confederación rusa de repúblicas. O luchas que se explican muy bien si teniendo en cuenta que los chechenos, y desde hace siglos, venían arrastrando ya fama de indómitos. Acaso por su feroz y tradicional igualitarismo. En el que se da por hecho que todas las personas son de muy alta alcurnia. Y en consecuencia pues muy alérgicos a dejarse avasallar. O en fin, que del nombre de una aldea o comarca, los rusos les han venido llamando chechenos. Pero en su chechena lengua, su nombre es de natkhchua o que y muy tranquilamente pues un Natkchomastienos más bien, y como que remitiendo hacia un najo-mastienos o majo-mastienos. Con o sin meter lo arcaico y étnico del majos que ha sobrevivido en el hispano Aragón.


De algún modo, la lengua chechena o najomastiena es la que al grupo lingüístico daguestaflo lo pone en comunicación con el grupo lingüístico de los cherkessios. Entre los que pues no habría que olvidar que los batchilbaos o batchilbay y que primos hermanos de los barakay ya dichos, y nombre homófono con el de la vizcaína Baracaldo, pues que antiguamente eran las cherkessiaas gentes de los valles del río Europos, finalmente y meramente el Urup. Con sus primos meduas centrados en la aldea de Bagskaya. Y con nombre, y que metidos los batchilbaos en el asunto, pues una Bascaya o Vizcaya cualquiera, y a la menor oportunidad. Tomando nota de que el cherkessio sufijo -kaya para topónimos pues resulta bastante corriente. Así como no menos el -uba u -oba que, y al respecto pues remitiendo a lo más o menos tartesio de Onuba (Huelva) y Korduba (Córdoba) y a la portuaria y malagueña Mainoba tan desaparecida del mapa. Claro que en los cherkessiamente limítrofes tauro-skytes pues una tranquila y portuaria Uspé, que no sé si más o menos hispanoide, pues que por allí estaba en la desembocadura del río Hispanis, finalmente Kubán. O en fin, entre lo de los batchilbaos y la Bagskaya pues que el asunto, y claro está, me lleva a Bilbao. Y a que no demasiado lejos de Bilbao está lo de los cántabros-asturianos picos de Europa. Y es un estar, lo que se dice estar.


Pero en lo de los moscovitamente chechenos, y que en la chechena lengua unos natkhuo que najos mastienos más bien, pues con lo de mastienos queda claro que nos remiten hacia los mastienos hispanos e ibero-peninsular y muy preromanos y mediterráneos. Y que en alguna fuente asoman centrados en la pre-cartaginesa y muy portuaria Mastia —dos o tres lagunetas en plan de litorales puertos naturales intercomunicados por un canal— que, en fuentes con respecto a las peninsulares guerras romano-cartaginesas, asoma de Mastia de las tartesios y así como quiere la cosa. En otra fuente asoman ocupando ampliamente el costero y mediterráneo sureste peninsular desde las ahora alicantinas tierras valencianas hasta donde comienzan las tierras malagueñas. Y a propósito de tal mastieno asunto, el que filólogos metidos en arqueologías lingüísticas al tal nombre se lo hagan derivar del eskytes o escita mas que significa torre. Y metiendo en el asunto a los indoeuropeos osetos, terminales de lo escitas y que metidos de cuña entre la vertiente-norte y la vertiente-sur al centro de la cordillera caucásica. Claro que, si metiendo en el asunto a los mastienos iberos y peninsulares, pues la raíz etimológica se nos va a la masía que, para casa grande en el campo, ha sobrevivido en la hispana banda oriental de mediterráneas tierras peninsulares. Y para significar lo mismo, pues no menos la palabra torre lógicamente. O al menos, en tierras catalanas. Por otra parte, al llegar los romanos a las costas valencianas y murcianas —muy mastienas en este caso— y en el siglo II antes de Cristo, pues se las encontraron muy pobladas de costeras torres-atalayas en ruinas.

 

 

Asunto que siguió post-medievalmente, y no sé si hasta incluso medievalmente, con lo de costeras y atalayas torres almenaras malagueñas, y que han sobrevivido hasta los tiempos que vivimos. Al respecto, pues que ya desde tiempos muy pre-romanos a las tales mediterráneas costas hispanas se les echaba encima a cada momento, y desde las cercanas costas norteafricanas, aluviones de norteafricanas naves para invasiones o pirateos. Con lo que pues lo de atalayas de vigías en las tales costas pues era como que de lo más normal. En fuentes griegas, no recuerdo si bizantinas o pre-bizantinas, los caucásicos mastinos asoman en versión de moisinikos o muskis. Y de ahí parece provenir lo de música y músicos en la antigua lengua griega. Asoman muy asociados con los sanikos o kartvelianos svanos que, lo ya dicho, aldeas en las que cada casa era una muy alta torre, y que gentes muy musicales. En fin, que a salir han vuelto por aquí los batchilbaos cherkessios, y pues que tampoco olvidar que era los bassili si por otro nombre. Con o sin meter en el asunto a la tartesia e hispana Bassilipa de no excavadas ruinas, y que entre Sevilla y Estepa. Con o sin tampoco meter el que no se sabe de qué pre-griega lengua entró en los proto-griegos lo de basileos para significar el rey, y de lo que resultó lo de basílica para el palacio del rey, y así el curioso asunto. Tampoco pues olvidar que de los ases cherkessios, los importantes abases, pues muy bien pudiera largárseles hilo a los proto-escandinavos dioses Ases en tanto que surefios, mediterráneos y borrosamente ibero-peninsulares. O no menos largarles hilo a los pre-lidios assawa en la ahora turco-asiática zona de Esmirna —y al arrimo de la famosa isla de Lesbos y sus lesbias gentes— y de los que pues resultó el nombre de Asia, luego tan demasiado extenso, pero que inicialmente pues para la Esmirna y la tal zona. A lo que iba, mientras un poco a la deriva voy. Que de substrato en los kartvelianos lazes o chanos —lo dicho, los de las muy primitivas corridas de toros en sus aldeas— está de dios del fuego, y de los adoradores del fuego, el gran Tieps o meramente Leps, con o sin largarles hilo a las tartesias o atartesiadas hipas e llípulas hispanas. Y cuya terminal pues parece estar en el famoso Lepe andaluz, al arrimo de la frontera portuguesa. O lo del ílipes llevando hacia un libios, e ilibios originarios. En el caso de que Uilix o Ilix, finalmente Vélez, fueran variantes de un más auténtico upas o Eleps y que finalmente latinizado en un lix. Quedó también colgando que la legendaria patria de los cherkessios fue una mítica y borrosísima Khekuga. Y que nadie sabe dónde localizarla, y que fonéticamente Jerkuga remitiendo a un Jerekuga o cosa similar. Con o sin lo de los hispanos karkedonios metidos en el asunto en plan de tartedonios y con o sin el famoso y presuntamente cartaginés afro-circunnavegante periplo de Annón. Pero al menos metiendo en lo de los chechenos mastienos o messek el que, hacia los siglos XII y XII a.C. y dicho quedó, los norteafricanos messech o mastienos asoman confederados con los no menos norteafricanos libios, y muy lógicamente a lo que parece, que ya previamente pues mediterráneos camaradas ibero- peninsulares, y no menos confederados con los teresh o tartesios, O así el asunto del asaltar sistemáticamente a Egipto, y a ver si cae o si no cae. Y cayó, que hubo finalmente faraones messech en Egipto. Y hasta incluso una messech dinastía de faraones.

 

Y a propósito del Khekuga remitiendo a un Jerkuga, que al fin y al cabo salió del nombre de cherkessios lo de kérketos y lo de keret y kéretos, o lo parece. Pues que, en el substrato de la messis latina y la mies española para significar los dorados trigos ya cosechables está o parece estar la mes cherkessia y que para pues exactamente lo mismo. O en fin, que en la lengua cherkessia está lo de ze para significar dios, y remitiendo a la etimológica raíz del Zeus. Y lo del niur para significar luz, y ya saldrá luego. Y lo de un diunaya para significar el mundo, con diuna o diona para significar que universal. Y con el danaos y dionios metido en el kyndonio para probablemente significar konios imperiales, más bien que universal. Entre otras cosas, porque de los Kyndonios en su versión de sindones —los sindios y de los que ha venido suponiéndose que derivaban el nombre del río Indo y de la India, craso error— pues no acaba de saberse si fueron ya cherkessios, o si más bien y muy tranquilamente proto-cherkessios. Y etcétera. O pues pelos a la mar. Con o sin pues metido el asunto de que lo del -tonio si en plan de un -donio en el nombre del tartesio e hispano rey Argantonio, pues con el arga llevando a caudillo o rey —un harka o hércules sobre poco más o menos— más bien resulta que Argantonio lo que significa es rey imperial, un rey de reyes. Cosa que concuerda con lo de que los tartesios hispanos —y el asunto sale de a mitad de las romano-cartaginesas guerras— eran una confederación de reinos. Al menos en los tales tiempos unos cuantos siglos tras el pálido Argantonio. Pero en fin, con lo de los cherkessios sindones pues el no menos asunto de la libanesa y presuntamente cananea Sidón famosísima, legendariamente a veces vinculada a lo de la escurridiza diosa-princesa Europa. Y largándole hilo a la tartesia o proto-tartesia Sidonia que tan cercana de la Kéreta o Keret —latinamente Ceret— que finalmente Jerez. O sea, lo dicho.


Pero sin tampoco olvidar al hispano y pre-romano Chinchilla bastante mastieno, massieno, y en plan de que checheno, si es que no cherkessiano. O en suma, los rusos vienen administrando todas las filologías caucásicas —incluida la larguísima serie de fuentes tanto relativas a antiguos griegos como a griegos bizantinos— y parece como que todo les suena a chino, no se les ocurre relacionarlas con el Mediterráneo ni de coña. Los rusos. Y para redondear lo de la mítica y legendaria Khekuga cherkessia, valga el que probablemente una Khekuga del río Anas en el lado oceánico del extremo oeste mediterráneo. Y en consonancia con la ibero-peninsular Anakuki del estaño que hacia tiempos en torno al año 2800 a. C. aproximadamente. O sea, en el comienzo de la borrosa y aquí ya tan citada ruta del estaño pues una Anakhekuga del estaño que finalmente ya una Anakuki meramente.


Pero en fin, y tras averiguar un poco de la familia lingüística chechena o masiena que matkhchuo-mastiena más bien, o najo-mastiena para los amigos, lo majos en suma, pues que habría que entrar ya en el otro grupo lingüística muy estrictamente ibero-caucásico, o terminológicamente al menos, O grupo de las lenguas daguestanas. Con el Daguestán como la región que, en lado oriental de la cordillera dd Cáucaso, en su vertiente-norte, por allí está al arrimo del Mar Caspio, el muy gran lago inmenso. Es el Daguestán un laberinto de profundos valles metidos entre altísimas y muy caucásicas montañas de nieves eternas. Lo dicho, que el grupo las lenguas daguestanas está centrado en la de los avares everes, con muchos rasgos comunes con el de los chechenos o mastienos, los lingüísticamente medio-chechenos inguches incluidos. Y que formando el daguestano grupo lingüístico pues una larguísima serie de mini-lenguas, que a su vez se subdividen en muy fuertes mini-dialectos, que de hecho son especie de sub-minilenguas que entre ellas pues poco se entienden las unas con las otras. A su vez, los tales mini-dialectos se subdividen a veces en mini-endodialectos, o llamémoslos idiolectos aldeanos, o cosa parecida. Algo así como que unas cincuenta mini-lenguas. Y que en la práctica pues funciona como casi unas cincuenta mini-nacionalidades aldeanas. Me supongo que los euro-occidentales y peninsulares iberos iban un poco de lo mismo, o cosa similar. Y para aclararnos precisamente un poco, valga que el Karagoysa —y casi Zaragoza— es uno de los ríos del Daguestan. Y el otro, y central, el Terek —lo dicho, tan homófono con el gerundense Ter casi pirenaico— que por el tremendo desfiladero de las Puertas de Iberia entra en el gran mosaico étnico del Daguestán. O en fin, que no sé silo de filológicamente ibero-caucásicos les viene de lo de everes o avares. Con variantes en un alvares y en un albanos. O pues que ocuparon previamente y desde la vertiente-sur de la cordillera la Iberia georgiana. O pues que el filólogo que los categorizó de muy estrictamente ibero-caucásicos es que les notó como que un muy aroma a iberos peninsulares. Porque con lo de Estrabón con respecto a que de los iberos occidentales proveían los caucásicos iberos orientales, y si teniendo en cuenta que los peninsulares iberos asoman de etnia muy dividida y subdividida en un emplasto de mini-tribus, o cosas parecidas, pues que esto es precisamente lo que caracteriza a las caucásicas gentes del Daguestán con sus demasiadas mini-lenguas, y sus demasiadas mini-naciones aldeanas. Claro que pues con lo de un alvares metido en el asunto pues como que un difunto y un espasmo. Los difuntos, o que se nos aparecen por turno, o que se nos aparecen todos juntos. Y entonces pues es ya que impávidos. O pues que es ya el pavor.


Claro que todo esto no es más que una inicial y somera aproximación. Que ya va siendo hora de entrar en estos temas con respecto a su más o menos tartésico trasfondo. Y pues una especie de inventario de temas. O especie de vivero para estudios monográficos que acaso ocurrirán. O que no, y que todo pues se nos quede en articular en una unidad de sentido una larguísima serie de insospechados datos muy tranquilamente dispersos en fuentes varias.
 

O en fin, que por otra parte, y desde una raíz pre-griega o proto-griega, lo del donios y lo del danann muy bien pudiera provenir del griego naus para la nave, con lo de la diosa Aidana y Aitana —finalmente Atenea— como diosa de los navegantes. O sea, los donios, incluido el muy navegante dios Poseidonio en el asunto. Y así los konio-donios en plan de tranquilamente kyndonios o konios navegantes. Con los posteriores y atlánticos tautha dé-danann borrosamente protoescandinavos pues en plan de unos tarta o tartesios de la o dea Dana o Tana, los danuna de las navegaciones. Algo así como que unos muy sureños y mediterráneo-atlánticos teutones muy tempranos.
 

 

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